Gelsa

Entre la tradición y la modernidad

Información General
Corp. Municipal Ver listado
Población 1055 habitantes
Superficie 72 Km2
Altitud 154 m
Provincia Zaragoza
Distancia Zaragoza Km
Gentilicio Gelsano, na
Ficha Territorial IAEST Visualizar
Ayuntamiento
Teléfono 976 176 403
Email
Fax 976 179 171
Dirección Plaza Mayor, nº1
C.P. 50786
Web www.gelsa.es
Sede gelsa.sedelectronica.es
Horario Lunes a viernes de 10 h a 14 h 
El municipio

Gelsa, con 1055 habitantes actualmente (censo 2017) y 72.04 km de extensión, se encuentra documentada desde el año 1171. El municipio está situado en la margen izquierda del Ebro y probablemente fuera fundado con anterioridad por los árabes, como atestiguan muchos restos de esa época. Hasta su expulsión en el año 1610, la población de Gelsa era mudéjar (musulmanes que, tras la reconquista cristiana, convivían con el resto de las culturas conservando su religión, costumbres e idioma). Prueba de ello es la impronta que dejó en el barrio morisco y la calle de los Cubiertos que forma el mejor conjunto de arquitectura popular de la comarca. Su iglesia parroquial dedicada a San Pedro Apóstol del siglo XVII custodia en su interior el relicario de la Santa Espina. Del municipio cabe destacar también la ermita del Buen Suceso y el antiguo casino, actual ayuntamiento.

Desde sus orígenes, los habitantes de Gelsa han sabido convivir con el Ebro, aprovechando la fuerza de sus aguas o sirviéndose de ésta para el cultivo de sus extensas huertas. El antiguo azud que derivaba el agua hasta un molino y un impresionante norial de tres ruedas, dio paso, en el siglo XX, a su transformación en central hidroeléctrica y fábrica harinera. Lugar de paso del Ebro, desde época romana con la Vía Augusta, ha sabido preservar antiguos sistemas de paso de barca hasta sus fértiles mejanas (islas). En la actualidad, Gelsa compagina su pasado agrícola con una floreciente industria centrada en productos derivados del yeso.

Al abrigo de las aguas del Ebro y sus fértiles huertas, un sinfín de aves y pequeños mamíferos encuentran alimento y refugio. La calidad de sus tierras es tal que hasta las mejanas (islas) son cultivadas. Una vez alejados de la influencia del Ebro, encontramos el paisaje monegrino, un clima seco y suelos de yeso. Son amplios horizontes de lomas aplanadas y largas "vales", donde los cultivos de trigo de secano compiten con la vegetación esteparia en el dominio del suelo. Tan solo la sabina albar (Juniperus thurifera) es capaz de formar pequeñas masas forestales de monte abierto, localizando ejemplares impresionantes como la sabina milenaria. Lejos del tópico del desierto monegrino, se trata de unos paisajes de gran valor ambiental con una elevada variedad de especies que bien merecen su visita para descubrirlos.

Corporación municipal
Alcaldía
 José Luis Pérez Aldea
Concejalía
Alfonso Gracia Miguel
Rosario Ana Miguel Aragón
Francisco Rodolfo García Falcón
Isabel Garín Vallverdú
José Miguel Almorín Roche
Ana Cristina Pérez Usón
José Usón Salvador
José Antonio Ossorio Albácar
Turismo

QUE VISITAR

TRADICIONES

  • Reliquia de La Santa Espina
  • Las despertaderas el día de la patrona.

REPORTAJE

Gelsa aparece ante nosotros casi por sorpresa, inmersa en medio de esa espesa niebla que envuelve a la Ribera del Ebro tan a menudo. Cuando entramos por la puerta del vistoso Ayuntamiento, Julio ya nos está esperando con una bolsa en la que lleva parte de los textos que ha escrito. Todos sobre Gelsa. Y todos desde el sentimiento de una persona que adora el sitio que lo vio nacer hace 78 años.

Julio Avellaned, conocido por todos en Gelsa como Pascual debido al parecido que le unía a su abuelo, nos cuenta mientras iniciamos nuestro recorrido que siempre ha trabajado en el campo, tanto en sus tierras como en tierras ajenas, aunque nos habla también del gran beneficio que supuso para la población la instalación de la “yesera”, que proporcionó a muchos jóvenes un puesto de trabajo fijo.

Llegamos al lugar donde se encuentra la antigua fábrica de harina y el sindicato de riegos. Allí, se pueden ver todavía los vestigios de la antigua noria. “Las norias elevaban el agua por canales hasta las huertas, pero ya en el siglo XVIII una bomba centrífuga subía 250 litros por segundo, por lo que resultaba más rentable que las norias”, explica Julio. A un lado, el edificio de la antigua fábrica de harina ha comenzado ya su deterioro. “Aquí se molía el trigo para el pueblo y para otros pueblos de alrededor”, explica.

Hace demasiado frío para que Julio nos enseñe el monte, pero a cambio nos cuenta que en una ocasión, con sólo 11 años, se perdió en él junto a tres amigos. “Había mucha niebla y nos desorientamos. Todo el pueblo se puso a buscarnos, pero no nos encontraron. Cuando anocheció nos refugiamos en un “mas” y allí pasamos la noche. Al día siguiente, con la mañana clara, supimos dónde estábamos y regresamos a casa. Recuerdo que cuando llegué mi madre tenía tantas ganas de verme que en vez de regañarme se me comió a besos. Por aquel entonces había todavía muchas bombas enterradas de la Guerra Civil y por eso se habían temido lo peor”, cuenta Julio.

Gelsa fue un pueblo muy castigado durante la Guerra Civil debido a su situación geográfica. “En el monte estaba la artillería de la zona roja y en el otro lado, debajo de Quinto, la de la zona nacional. Los cañonazos pasaban y Gelsa estaba justo en medio”, recuerda. Como en todos los que la vivieron, esa época está grabada en la memoria de Julio como un mal recuerdo. “Murió mucha gente de los dos bandos y nadie sabía nada de política”, añade.

 La conversación se desvía pronto hacia temas más alegres. Mientras nos dirigimos a la ermita de la Virgen del Buen Suceso, Julio nos habla de la fiesta de los quintos, una tradición muy arraigada en Gelsa que data de tiempos inmemoriales. La fiesta de los quintos se estructuraba en cuatro salidas principales. La primera era para Todos los Santos. “En esta salida los quintos todavía no eran quintos porque aún no se habían marchado a la mili los del año anterior, así que se les llamaba “sobrequintos”. La segunda salida tenía lugar en primavera, ya como verdaderos quintos de ese año. “Nos íbamos 4 ó 5 días de cacería al monte, adornábamos el carro con ramas y bajábamos hasta el pueblo cantando. Con lo que se cazaba se hacía una merienda en casa de un quinto y se continuaba dos días más rondando”, explica. La tercera salida tenía lugar cuando tallaban a los quintos antes de ir al servicio y recibía el nombre de la “salida de la gallina”, porque cada quinto aportaba una gallina para la merienda. La última salida se producía justo antes de la marcha de los jóvenes hacía el destino que los mantendría alejados de casa durante un mínimo de dos años.

Llegamos a la ermita del siglo XVIII que alberga a la Virgen del Buen Suceso, patrona de la localidad. Julio nos cuenta que hace sólo 40 años que se construyó la torre central de la ermita, obra en la que él participó junto con el resto de vecinos del pueblo. Por eso recuerda con toda claridad el día en que subieron la campana hasta el campanario y tal vez ésta sea también la razón por la que los vecinos de Gelsa sienten auténtica devoción por su ermita y su patrona.

Julio nos habla también de la Santa Espina, una de las espinas de la corona de Cristo, reliquia que fue donada por los barones de Ablitas a los fundadores del convento que hubo en Gelsa. Actualmente, la Santa Espina se conserva en la iglesia de la localidad y se sigue sacando en procesión cada 10 de mayo. Antes, además de ésta, se hacía otra procesión el día de Jueves Santo. “El cura iba a buscar la Santa Espina y antes de la procesión hacía la llamada bendición de los términos para que la cosecha de ese año fuera buena”, explica Julio.

Nuestro paseo nos lleva después hasta el barrio morisco, situado cerca de la Iglesia de San Pedro Mártir de Verona, del siglo XVII. Las calles estrechas y las casas cruzadas evocan el pasado musulmán de Gelsa. Tras recorrer parte de la calle de los Cubiertos nos dirigimos hacia la popularmente conocida plaza de los mudos, que debe el nombre al parecer al hecho de que en una de esas casas vivían dos niños mudos.

Antes de dirigirnos al pabellón vemos de pasada el centro cultural “La Diezma” llamado así por estar en el lugar en el que antiguamente el clero cobraba el diezmo a los agricultores.

Concluimos nuestro paseo en el pabellón, en la parte nueva del pueblo. Allí, las casas de reciente construcción conviven con los terrenos vacíos que albergarán más casas dentro de un tiempo. Julio nos dice que le “duele” que la gente joven se marche del pueblo y nos cuenta que a principios del siglo pasado Gelsa tenía 2.800 habitantes. Ahora, con algo más de 1.200 y las obras de polígono industrial en marcha, Gelsa lucha con fuerza por reinventar un pasado agrícola en un futuro más industrial. Mientras, Julio seguirá plasmando en un papel todo lo que le inspira ese municipio que él no cambiaría por nada.

Fiestas

Las fiestas patronales son en honor a la Virgen del Buen Suceso, el 8 de septiembre, y también se celebra San Pedro Mártir de Verona el 29 de abril.

Fiestas

Las fiestas patronales son en honor a la Virgen del Buen Suceso, el 8 de septiembre, y también se celebra San Pedro Mártir de Verona el 29 de abril.

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    50786 Gelsa (Zaragoza)
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  • Medico de Familia.

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    50786 Gelsa (Zaragoza)
  • Telefono: 976 176 662
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